lunes 20 de junio de 2011

Amor esotérico


Hace un par de meses, un supuesto quiromántico me leyó la mano.

El "lector de manos" era barbudo y delgado. Parecía inteligente, quizá más que yo. Quizá era un experto timador. Uno que se graduó de ingeniero en la UCA para demostrarse que -además haber aprendido a leer runas y cartas astrales en España e Internet- su inteligencia podía quedar corroborada en un pergamino.

Él, el pseudo-quiromántico, fruncía el ceño mientras huzmeaba el adverso de mis manos. Separó algunos de mis dedos, los estiró y se los llevó cerca de sus ojos negros y brillosos como semillas de zapote. Me palpó las manos. Luego, me vaticinó que yo mismo vería cómo mi piel se arrugaba hasta convertirme en un anciano-pasa, quizá allá por el 2050, seré viejo según él, pero no dijo nada de jubilaciones o asilo.

-Y esta eme en medio de la palma de mis manos, ¿es la eme de matrimonio, verdad?

-Umm, no sé... Dejame buscarte la línea del amor...

-Sea lo que sea, dígamelo. ¿Me quedaré solterón como Miss Potter, como el personaje hollywoodense de Renée Zellweger?

-Tu mano está llena, llena...

-¿Está llena de qué?

-Está llena de romances. Abajo de tu dedo pulgar, el Monte de Venus, tiene muchas rayitas, ¿las ve?

El quiromántico me aclaró que tanta raya no significaba que fuera putón, o un Casanova o una Samantha Jones. Sino que yo era un tipo desconfiado. Uno que quizá huye de algo que vio en su infancia: Quizá la figura de un padre y una madre tan distintos él uno del otro que el zenit de su sinceridad ocurría cuando se insultaban. "Quizá cuando usted ve un atisbo de eso en sus romances, usted huye", me dijo el quiromántico, puse rostro inexpresivo para no asentirle o desmentirle algo.

Luego vio mis labios, y me preguntó la fecha de mi nacimiento. Concluyó que era un libra-capricornio porque tenía algo así como una mezcla de sex-appeal y tristeza, tendencia al drama, pesimista y por ende idealista. "No se preocupe", me dijo. Y agregó que en cosa de un año, cuando menos lo sienta, estaría en medio de un nuevo romance, serio. Todo es cosa de alineamientos planetarios, cartas astrales, signos zodiacales y otras farsas que a mi edad -imagino que por mi reloj biológico, empiezo a prestar más atención.

2 comentarios:

Kriizy dijo...

A mi una vez un hombre me leyó la mano, dijo que era un principe gitano me describió con ojos de pena y tristeza en el alma... adivinó varias cosas del presente... Pero nada del futuro, estaba tan ebrio que se habia inventado esa historia de principes y lecturas de mano. Hace poco me leyó la mano una gitana e intentó robarme ¬¬

Con estas cosas de los lectores de manos uno nunca sabe.Las verdades y las estafas se confunden en las mentes de quienes las leen.

Tienes un muy lindo Blog...
=)

Carlos Chávez dijo...

Gracias, Kriisy, voy a tratar de no volver a abandonar mi blog. Tu comentario es incentivo.